jueves, 11 de marzo de 2010

El gran dilema de los embriones congelados

Mucho se habla del aborto, pero en menor proporción de los embriones congelados que luego son destruidos. ¿Dónde comienza la vida? He ahí la gran pregunta. Según el genetista Jérôme Lejeune, los embriones son "seres humanos tempranos". ¿Usted qué piensa?

Tras una larga batalla legal de cinco años, en última instancia, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos denegó en el 2007 la solicitud hecha por la británica Natallie Evans para que se le implanten sus óvulos que fueron fecundados por espermatozoides de su ex esposo, Howard Johnston.

Siete años antes, la pareja decidió realizar una fecundación in vitro. Los embriones fueron congelados mientras Evans se sometía a un riguroso tratamiento contra el cáncer. Sus ovarios fueron extirpados y ella quedó estéril.

Pero la relación sentimental terminó en el 2002 y el hombre revocó su consentimiento para que los embriones fueran implantados en el útero de la mujer y pidió la destrucción de los mismos.

Howard alegaba que no quería convertirse en padre en esas condiciones. "Quiero ser capaz de elegir cuándo y con quién quiero ser padre", argumentó tras conocer el veredicto a su favor. Sin embargo, al negarle ese permiso a Natallie, ella perdió su única posibilidad de ser madre biológica.

Según las leyes británicas, el padre y la madre deben dar su consentimiento para la implantación. La legislación prevé la destrucción de los embriones tras cinco años congelados, lo cual finalmente sucedió. Natallie nunca tendrá la oportunidad de tener hijos propios.

En el reverso de la moneda, varios años antes, al otro lado del mundo, un juez estadounidense concedió a una mujer divorciada la "custodia" de siete óvulos fertilizados por su ex marido.

Mary Sue y Junior Davis se conocieron, se enamoraron, se casaron y quisieron tener hijos. Luego de intentar infructuosamente lograr un embarazo, decidieron someterse a un tratamiento de fertilidad. Como resultado del mismo, se fecundaron nueve embriones. Dos de ellos fueron implantados a Mary Sue, pero no llegaron a término, por culpa de un aborto espontáneo. Los otros siete quedaron congelados para una implantación posterior.

Pero el matrimonio se terminó antes de que los embriones sobrantes puedan ser implantados. Cuando Mary Sue y Junior se divorciaron, surgió el problema del destino de los siete embriones congelados.

Mary Sue quería que se le implanten los embriones aunque no siguieran casados. Junior se negó aduciendo que los embriones son simple tejido humano y que su implantación en el útero de su ex mujer lo convertirían en padre sin desearlo.

La disputa llegó hasta la corte y el juez Dale Young dictaminó que: "Debido a que la vida humana comienza al momento de la concepción", los siete embriones congelados eran seres humanos, otorgándole su custodia a la madre.

Posteriormente Mary Sue se casó de nuevo, cambió de opinión y decidió donar los embriones a una pareja que no podía tener hijos.

Fue en ese punto que la decisión que otorgaba la custodia exclusiva a Mary Sue fue apelada por su ex esposo. El Tribunal de Apelaciones de Tennessee rectificó la anterior sentencia y otorgó a ambos la custodia conjunta de los embriones.

La justicia determinó que "sería repugnante" que Junior soportara las consecuencias psicológicas de su paternidad forzada, sean cuales sean las circunstancias.

Nadie sabe a ciencia cierta cuántos embriones humanos congelados hay en el mundo, pero lo cierto es que existen miles de embriones creados a través de la fecundación in vitro, con sus vidas suspendidas en recipientes de nitrógeno líquido.

Los embriones criopreservados que ya no van a ser implantados, son simplemente desechados, en algunos casos donados y en otros, son utilizados para fines de investigación. Esto ha generado extensos debates éticos entre partidarios y oponentes. ¿De qué lado está usted?

P. D. Hoy cumplo ocho meses...

lunes, 1 de marzo de 2010

De vuelta a clases

Cuando aún estaba en el colegio, las vacaciones escolares duraban tres meses: enero, febrero y marzo. Posteriormente, estas se fueron reduciendo y, en la actualidad, tanto escuelas privadas como estatales inician clases el primer día útil del tercer mes del año... LEER MÁS

sábado, 27 de febrero de 2010

Sueño

Soñé que estaba en un pueblo remoto, muy alejado, porque estaba trabajando como parte de un circo ambulante... El pueblo estaba en un cerro, donde había un mercadillo muy humilde, pero se podía bajar a una playa muy hermosa de aguas muy azules, donde iba muy poca gente porque era un lugar muy remoto... Unas amigas mías que también estaban laborando en el circo, bajaron a la playa pero yo me sentía cansada y no quería caminar mucho y me quedé en el lugar donde nos estábamos quedando a dormir.

Aunque el lugar era muy humilde y todas dormíamos apretadas en un mismo cuarto, tenía una vista muy hermosa hacia la playa desde lo alto... Entonces, yo me asomo por la ventana y diviso a mis amigas caminando en la arena, pero algo llama poderosamente mi atención: en el mar habían decenas de ballenas gigantes muy hermosas que me dejaron maravillada, sus colas eran enormes y hacían unos sonidos muy característicos al sumergirse en el mar... muchas de ellas se acercaban hasta la orilla con las olas y luego retornaban a lo profundo... era un espectáculo increible de ballenas agrupadas en pequeños grupos... me pregunto si este hermoso sueño tendrá algún significado???

...Solamente falta un mes para dar la bienvenida a mi esperada Aitana Sarah...

domingo, 14 de febrero de 2010

Reflexión en el Día Internacional del cáncer infantil

Cuando fallece el marido de una mujer, ella se convierte en viuda; cuando muere la esposa de un hombre, él se convierte en viudo; cuando un niño pierde a sus padres, se convierte en huérfano; pero ¿cómo son llamados los padres que pierden a un hijo?

El 15 de febrero (mañana) se celebra el Día Internacional del Niño con Cáncer, establecido por la Confederación Internacional de Organizaciones de Padres de Niños con Cáncer (ICCCPO por sus siglas en inglés), integrada por organizaciones de 73 países. Esta fecha motiva a una reflexión...

Cuando yo estaba en el colegio, el único cáncer que pensaba que podía darle a los niños era la leucemia; más tarde, muy a mi pesar, conocería una triste realidad: los llamados cánceres de la niñez, como el temible neuroblastoma cuya recaída todavía no tiene curación o el espantoso DIPG (Diffuse Intrinsic Pontine Glioma - glioma protuberancial intrínseco difuso), que es un tumor de cerebro inoperable con un diagnóstico muy pobre de supervivencia a largo plazo.

Muchísimos bebés, niños y adolescentes son víctimas de cáncer. Lo peor de todo es que muchos de ellos mueren después de experimentar dolorosos tratamientos y sufrir la pérdida de habilidades.

“Raquel perdió la capacidad de reír, sonreír, masticar, saborear, caminar, sentarse y mantener la cabeza erguida. Ella estaba casi ciega. Perdió todas sus capacidades, pero, sin embargo, su inteligencia se mantuvo intacta hasta el final”, cuenta Jenny, quien perdió a su hija de seis años, víctima de un tumor cerebral maligno inoperable.

Pero no todos los cánceres tienen el devastador pronóstico de incurable. En los países desarrollados la tasa de curación del cáncer infantil es cercana al 80%.

Desgraciadamente, esa tasa de curación desciende a menos del 20% en los países más pobres del mundo, en donde la información, el diagnóstico precoz y el acceso a los medicamentos y tratamientos es a menudo difícil.

A diferencia de los adultos, en los que la obesidad, el consumo de tabaco y la inactividad física, son causas conocidas y prevenibles, el cáncer en la infancia y adolescencia aún no se entienden bien por lo que se dificulta su prevención.

Las causas reconocidas son factores genéticos, así como la exposición a radiaciones. Sin embargo, siempre resulta muy importante el control médico periódico y estar atentos a los síntomas o señales persistentes y poco usuales que los menores puedan presentar como inflamaciones inusuales, palidez y pérdida de energía inexplicables, dolores de cabeza frecuentes, tendencia súbita a los hematomas, cambios repentinos en los ojos, cojera prolongada sin razón y pérdida de peso en forma rápida y excesiva, entre otros.

¿CÓMO AYUDAR?

Si te preguntas cómo puedes ayudar a un niño con cáncer o a cualquiera que sufra esta enfermedad, debes saber que no todo es dinero. Usualmente los pacientes requieren de muchas transfusiones sanguíneas, así que una manera de colaborar es donando sangre (glóbulos rojos y plaquetas), porque donar sangre es donar vida.

Otros requieren de trasplantes de médula ósea y para ello te puedes inscribir en el registro de donantes de médula de un hospital especializado (si vives fuera del Perú). Lamentablemente, en el país solamente se realizan trasplantes emparentados, porque no existen aún bancos de médula, lo que disminuye las opciones.

Si estás esperando un bebé y tienes los medios económicos para almacenar la sangre de su cordón umbilical en una clínica, no dudes en hacerlo. Podrías utilizarlo en el futuro o donarlo, pues en la actualidad se emplea con éxito para tratar algunos cánceres y diferentes enfermedades que afectan a la sangre como la anemia de Fanconi.

Pero también puedes contribuir con alguna fundación sin fines de lucro como la Casa Hogar Beato Padre Enrique Rebuschini, que nació en el 2006 al ver que muchos pacientes de escasos recursos económicos del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), provenientes del interior del país y sin parientes en la capital, dormían en las calles aledañas y pasillos de este centro médico ubicado en Surquillo (Lima), exponiéndose a las inclemencias de la naturaleza y acentuando su deteriorada salud.

La Casa Hogar, que proporciona gratuitamente albergue temporal, alimentación y asesoramiento a los pacientes de extrema pobreza, subsiste gracias a donaciones de gente de buena voluntad. ¿Cómo puedes colaborar? Donando ropa, víveres o medicinas oncológicas.

Pero también puedes brindar tu ayuda directa con un día de voluntariado en el local de la Casa Hogar, ubicada en la urbanización La Calera, calle Ghiberti 151, Surquillo. Teléfonos: 260-9683 y 273-4056. Y si cuentas con recursos económicos puedes contribuir con un donativo.

REFLEXIÓN FINAL

Y respondiendo a la pregunta planteada al comienzo, el dolor que se siente al perder un hijo no tiene nombre, porque es tan grande que no puede ser descrito con palabras, es un dolor que no puedo entender porque no lo he experimentado. ¿Qué es lo peor que podría pasarle a uno? No creo que haya algo peor que ver morir a un hijo. Simplemente es antinatural que los padres tengan que enterrar a sus hijos.

Los padres anhelan ver a sus hijos crecer y convertirse en buenos adultos, esperan morir y dejar a sus hijos detrás, es el curso natural de los acontecimientos de la vida. La pérdida de un hijo es la pérdida de la inocencia. Hay un dicho que dice: "Cuando muere un padre, usted pierde su pasado; cuando un niño muere, usted pierde su futuro". Por eso contribuyamos a la lucha contra el cáncer infantil.

P. D.

Las imágenes que acompañan estas líneas pertenecen a la fotógrafa Renée C. Byer que en el 2007 fue reconocida con el premio Pulitzer al mejor reportaje fotográfico, al retratar la historia de una madre soltera y la lucha contra el neuroblastoma de su hijo Derek, quien falleció a los 11 años de edad. Las emotivas y a la vez descarnadas fotografías de Byer sirvieron para ilustrar una serie de cuatro artículos que narraron esta batalla de 11 meses contra el cáncer.









jueves, 4 de febrero de 2010

Mensajes desde el cielo de Elena Desserich





¿Qué harías si te diagnosticaran cáncer terminal y te pronosticaran menos de un año de vida? ¿Cómo reaccionarías si planearas hacer muchas cosas durante el tiempo que te queda, pero tu enfermedad te lo impidiera? Ahora cierra los ojos e imagina que todo esto te sucede a la tierna edad de seis años.... Esta es la verdadera historia de una niña estadounidense llamada Elena Desserich.

El nuevo milenio trajo consigo a Brooke y Keith Desserich la alegría de convertirse en padres cuando nació su hija mayor a quien llamaron Elena. La familia se sintió completa con la llegada de Grace un año después. La vida no podía ser mejor. Un matrimonio joven con dos hijas hermosas, sanas e inteligentes. Una familia que se amaba y era feliz.

Pero su mundo se vino abajo cuando poco antes de cumplir los seis años de edad, a Elena le detectaron un DIPG (Diffuse Intrinsic Pontine Glioma por sus siglas en inglés), un glioma protuberancial intrínseco difuso, o en términos más simples, un tumor de cerebro inoperable con un diagnóstico muy pobre de supervivencia. Con tratamiento, los doctores estimaron en 135 días la esperanza de vida de la pequeña. Elena falleció a los 256 días.

En un principio sus padres ocultaron el triste pronóstico a Elena, pero con el paso del tiempo y viendo ante sus ojos el deterioro físico de su hija, le hicieron comprender que cada día que pasaba era un regalo divino que debía disfrutar al máximo.

Elena hizo una lista de todas las cosas que quería hacer: nadar con delfines, conducir un coche, hacer esquí acuático… Un día, un deseo… Pero la enfermedad era implacable. Ella fue perdiendo sensibilidad y movilidad en distintas partes de su cuerpo hasta el punto de no poder hablar ni caminar y quedar confinada en una silla de ruedas.

Y mientras el cáncer le arrebataba sus capacidades, ella mantuvo su vínculo con el mundo exterior a través del arte y la lectura. Sus manos fueron las últimas en desobedecer a su dañado cerebro, por lo que se dedicó a escribir, dibujar y pintar.

Elena murió en agosto de 2007 a los seis años de edad, no sin antes cumplir su último deseo: bailar con su padre, con la lucidez intacta atrapada en un cuerpo maltrecho. “Tuvimos nuestro baile y siempre será el último y probablemente el mejor recuerdo que guarde de ella”, sostiene Keith.

Nadie sabe en qué momento, Elena decidió esconder en secreto y por toda su casa, cientos de notas, mensajes y dibujos para comunicarse con sus padres y su hermana pequeña después de muerta.

Tras su muerte, los mensajes dejados por ella fueron apareciendo. “Estábamos moviendo unas cajas olvidadas y entre algunos de los libros se desprendió una pequeña nota. Cada vez que encuentro y leo uno de sus mensajes es como sentir un abrazo de mi pequeña”, afirma Brooke.

En los últimos meses de su vida, Elena se dedicó a buscar los escondites perfectos para sus mensajes personales. Para su padre en un antiguo maletín, para su madre en un bolsillo de su mochila favorita, para su hermana en rincones del cuarto de juegos. También buscó escondrijos insospechados: entre los platos de una vajilla china, páginas de libros abandonados en la biblioteca, una carátula de un CD…

Al cumplirse dos años de su muerte, ya habían acumulado tres cajas llenas de notas. Fue en ese punto en que los Desserich decidieron editar un libro sobre la lucha de Elena y la vida sin ella, que compila los mensajes menos personales hallados a lo largo de esos dos años: Notes Left Behind (notas que dejó atrás), cuya venta es destinada íntegramente a combatir el cáncer infantil a través de la fundación creada en su honor: The Cure Starts Now.

Notes Left Behind es un recordatorio a todos los padres a apreciar y saborear cada momento precioso que tienen con sus hijos. Brooke y Keith consideran estas páginas un tributo a su hija y un mensaje de humildad y de lucha en los momentos finales. Ellos mismos reconocen esa batalla interna entre la aceptación de lo inevitable y su impulso por tratar de hacer algo para evitarlo.

"Odio pensar que ella sabía que iba a morir, pero creo que así era", reconoce Brooke. "Creo que sus pinturas eran una forma de decirnos que todo iba a estar bien".

En las palabras de Keith, la lección de Elena no es acerca del cáncer y la muerte, es una lección de esperanza y de vida. “Ella me enseñó cómo vivir, amar y reír. Nunca olvidaré esa lección”.

Ambos temen el momento en que dejen de encontrar más dibujos de Elena. Cada uno de ellos lleva en la cartera una nota sin abrir. "Es una forma de guardar su último mensaje".

viernes, 18 de diciembre de 2009

Día de los Inocentes (28 de diciembre)

Tiene un origen trágico y sangriento, pero se ha transformado en un día para hacer bromas de toda índole o divulgar noticias falsas como si fueran ciertas para engañar a la gente...

En Hispanoamérica y en España es usual que cada 28 de diciembre se realicen bromas y que los medios de comunicación publiquen información falsa de tal modo que parezca real. Pero muy pocos recuerdan que el Día de los Santos Inocentes o simplemente Día de los Inocentes es la conmemoración de una masacre: la matanza de todos los niños menores de dos años nacidos en Belén, ordenada por el rey Herodes el Grande con el fin de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret, según consta en el Nuevo Testamento.

"Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores...". Mateo 2:16

Más allá de hacer bromas pesadas o engañar con noticias falsas, esta fecha debería servir para reflexionar sobre el asesinato sin justificación de muchos niños y niñas en todo el mundo, víctimas inocentes del terrorismo, del abuso y la crueldad.

¿Cómo olvidar que cerca de un millón y medio de niños fueron asesinados durante el Holocausto? Arrancados de sus hogares y despojados de su infancia, muchos presenciaron el asesinato de sus padres, hermanos y parientes; se enfrentaron al hambre, la enfermedad y el trabajo brutal, antes de terminar en las cámaras de gas.

ÁNGEL DE LA MUERTE


"Cuando nace un niño judío no sé qué hacer con él: no puedo dejar al bebé en libertad, pues no existen los judíos libres; no sería humanitario enviarlo a los hornos sin permitir que la madre estuviera allí para presenciar su muerte. Por eso, envío juntos a la madre y a la criatura". Palabras monstruosas de Josef Rudolf Mengele que lo pintan de cuerpo entero.

Apodado “el ángel de la muerte”, Mengele fue un médico y criminal de guerra nazi, especialmente conocido por sus experimentos con seres humanos en el campo de concentración y exterminio de Auschwitz, donde torturó a cientos de niños inyectándoles sustancias químicas en los ojos para intentar cambiarles el color, realizando amputaciones y otras cirugías brutales sin anestesia.

Tenía una enfermiza obsesión con los gemelos y al menos en una ocasión, intentó crear siameses artificialmente, mediante la unión de venas de dos pequeños hermanos de cuatro años. Lo único que consiguió fue que los niños sufrieran una terrible infección que los llevó a la muerte.

TERROR EN LAS ESCUELAS

El 13 de marzo de 1996, la pequeña localidad escocesa de Dunblane se convirtió en el escenario de una tragedia sin sentido cuando Thomas Watt Hamilton, un ex líder Scout soltero de 43 años, ingresó a una escuela primaria y mató a tiros a 16 niños de entre cinco y seis añitos, antes de cometer suicidio.

Los pequeños se encontraban en su clase de gimnasia con su profesora, Gwen Mayor, quien también murió tratando de proteger a los niños con su propio cuerpo.

Y en setiembre del 2004, una treintena de extremistas chechenos e ingusetios convirtió a la escuela Nro. 1 de Beslán de Osetia del Norte en el lugar donde ocurrió la peor masacre terrorista en la historia de Rusia, en la que murieron más de 300 personas, de las que 186 eran menores de edad.

Era el primer día del mes de setiembre -fecha en la que se iniciaba el año escolar- y muchos de los niños habían acudido acompañados de sus familiares a la ceremonia de inauguración cuando los terroristas tomaron como rehenes a unas mil personas presentes en el lugar.

Una niña que logró escapar con vida contó que su abuela le pidió a uno de los secuestradores que dejara en libertad a la pequeña y ella se quedaría en su lugar, a lo que el extremista respondió: “Necesitamos niños, no necesitamos viejas”.

La condenable acción terrorista finalizó dos días después, el 3 de setiembre del 2004, en un espeluznante baño de sangre, cuando un enfrentamiento entre los extremistas y las fuerzas de seguridad rusas acabó con la vida de un tercio de los rehenes, en su mayoría niños y adolescentes.

SHAKEN BABY


¿Alguna vez oyó hablar del Síndrome del Bebé Sacudido o Shaken Baby Syndrome (SBS, por sus siglas en inglés)? Es una forma de maltrato infantil que ocurre cuando un adulto sacude con violencia a un niño pequeño o bebé, ocasionándole graves lesiones internas.

Suele suceder cuando el padre, la propia madre o la persona que cuida al pequeño pierde el control ante los incontrolables llantos del niño y reacciona violentamente sacudiéndolo para que se calle.

Cuando un bebé o un niño pequeño es sacudido, su cerebro rebota contra el cráneo y esto puede ocasionar contusión cerebral, inflamación, presión y sangrado dentro del cerebro, con consecuencias graves como ceguera, problemas cognitivos, daño cerebral grave y hasta la muerte.

Según el Centro Nacional para la Prevención y Control de Lesiones de Estados Unidos, solamente en ese país, cada año son afectados entre 1,200 y 1,600 niños. Tal es el caso de la pequeña Kierra Ashlie Danielle Harrison, quien falleció a los 14 meses de edad tras ser sacudida brutalmente por la persona que se suponía tenía que protegerla: la niñera responsable de su cuidado.

Kierra llevaba apenas dos semanas yendo a la guardería. El 3 de marzo de 1997 su vida cambió para siempre cuando la niñera Alicia Daneen Wegner de 33 años perdió el control y la sacudió violentamente. La pequeña no murió de inmediato, agonizó en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos, falleciendo dos días después.

CRIMEN SIN PERDÓN


Sin temor a equivocaciones, se puede decir que el peor de todos los crímenes que involucran a menores de edad son aquellos que son cometidos por sus propios padres. Uno de los peores casos de abuso infantil que conmovió a la comunidad de Nuevo México fue la muerte de la pequeña Brianna López el 19 de julio del 2002, bajo el cuidado de su papá, su mamá y su tío.

En estado de ebriedad, su padre y su tío se pusieron a “jugar” con la nena. Ambos la lanzaron al aire en varias ocasiones, causando que se golpee la cabeza en el techo unas tres veces y dejándola caer al piso en otras dos oportunidades.

Los resultados de la autopsia de la nena de cinco meses de nacida son estremecedores: moretones, 11 marcas de mordeduras, dos costillas rotas, fractura de cráneo, hemorragia en el nervio óptico y edema cerebral. Su vagina y ano también estaban lesionados: un examen interno mostró una lesión de media pulgada a una pulgada dentro de la abertura anal, laceraciones en el interior de los labios menores y tres pequeñas heridas en el himen. ¡Y solamente era una bebé de cinco meses!

Según los forenses, los daños infringidos a la pequeñita no eran de un día. Ella sufrió a lo largo de su corta vida.

REFLEXIÓN


Lamentablemente, las anteriores son solamente algunas de las espeluznantes historias que implican a víctimas inocentes en todo el mundo. Que el Día de los Inocentes sirva para no olvidar y para luchar contra el maltrato infantil, el abuso y la crueldad contra los niños.

lunes, 10 de agosto de 2009

Diferencias

Hoy amanecí con la sensación de que podría estar embarazada y con toda naturalidad me fui a una farmacia para comprar un diagnóstico de embarazo que me permita salir de dudas. ¡Qué gran diferencia con lo sucedido hace más de 15 años!, cuando las sospechas de estar en ese estado pusieron de cabeza mi mundo de aquel entonces. Con apenas 17 años cumplidos a la vuelta de la esquina y una apariencia demasiado infantil, me fui a un pequeño e humilde centro médico lejos de mi casa a que me dieran la noticia. Miedos y más miedos se apoderaron de mí al conocer que me convertiría en una madre joven, pero con lucha y sacrificios finalmente todo salió bien y mi todavía único hijo cumplirá 15 años el próximo mes.

Hoy fue muy diferente, no por la edad que tengo, sino por la situación. Pero siendo un momento tan distinto, la ilusión es igual de intensa.